Una batalla más en nuestro interior

Una batalla más en nuestro interior

Una de tantas veces en las que se da una batalla entre el corazón y la mente; una de esas batallas que ninguno de los dos quiere ceder por miedo a salir herido una vez más.

La mente le sugirió que se tranquilizara y que llegaría el momento de volver a hablar del amor. El corazón mandó sangre a los brazos, enviando un mensaje:

“No me dejen solo. Sin ustedes, no podré manifestar con un abrazo, lo que siento.”

Al llegar el mensaje a los brazos, éstos respondieron: “Nosotros nos guiamos por lo que tú nos mandes; sólo hay que hablar con las piernas, para que nos guíen a ese corazón donde tú haces conexión.”

El corazón se sintió aliviado al saber que contaba con dos cómplices para poder volver a amar. Inmediatamente mandó el mensaje a las piernas; el mensaje decía…

“Llévame a ese corazón que me hace suspirar.”

Al leer ese mensaje de las piernas, el corazón se sintió aliviado al saber que contaba con cuatro cómplices para llenarse de nuevo de alegría.

Las piernas, unos segundos después al leer el mensaje, respondieron:  “Si es lo que te hace latir, con gusto te llevaremos a ese corazón que te ha vuelto a la vida”.

Al saber eso, el corazón latió más fuerte. Buscó a la mente, y con fuerza le dijo que ya era momento para volver amar.

La mente preguntó:  “¿Qué te dice que has sanado esas heridas?”

El corazón al ver la negativa de la mente, insistió y dijo: “Con o sin ti volveré a enamorarme,” la mente se puso de pie y con la voz en alto dijo: “todos pertenecemos a un cuerpo, no puedes hacer nada sin mí.”

El corazón en ese momento dejo de latir, y el cuerpo dejó de vivir. La mente inmediatamente mandó un mensaje diciendo:

“Corazón no dejes de latir; me he dado cuenta de que eres parte importante en este ser.”

El corazón al tiempo recibió el mensaje y con entusiasmo volvió a latir, emocionado buscó a las piernas y les pidió que la llevaran a ese tan soñado encuentro con un corazón que solo latía para él.

La mente al ver a donde se dirigían, mandó un mensaje a todas las partes del rostro.

El mensaje decía:

“Recuerda boca no hablar de más, sólo lo necesario. Oídos, escuchen todo y recuerden filtrar todo lo que nos haga daño. Ojos, por favor, controlen un poco sus emociones… siempre por ustedes, acaba el corazón enamorado.”

El rostro, al recibir el mensaje, respondió: “Todo controlado, pero… hay un detalle que no estamos tomando en cuenta, y es el olfato. Posiblemente el sentido de mayor importancia en el ser que vivimos, ya que a él lo conquistan por allí.”

…A lo que la mente inmediatamente escribió lo siguiente:

“Querido cuerpo: sabemos que el corazón está buscando el amor por todas partes. Sólo les pido que cada quien haga lo que tiene que hacer de la mejor manera posible; no nos dejemos llevar por las emociones y controlemos nuestro lenguaje corporal…

…recuerden siempre que el lenguaje corporal grita lo que la boca calla.”